Esta reforma en materia de agua, además de incluir el reúso, saneamiento y distribución de agua residual, tratada y potable, establece que el servicio de agua, al ser un derecho fundamental, no podrá ser privatizado.
El Congreso de la Ciudad de México aprobó una reforma constitucional que tiene como objetivo enfrentar la crisis del agua en la capital, la cual todavía es perfectible y requiere de una legislación secundaria.
La salinidad de los océanos es un fenómeno que tiene profundas repercusiones en el medio ambiente global y en el clima terrestre.
El INAI tomó esta decisión después de que Pemex respondiera a la solicitud realizada por un particular que era incompetente para dar esa información.
Luego que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) declaró en rebeldía al Congreso de la Unión pues los legisladores llevan dos años sin emitir una nueva Ley General de Aguas, por lo que se mantiene vigente la de 1992, es decir, 32 años de rezago en materia hídrica.
Los parlamentarios sostienen que las entregas inconsistentes que ha realizado México del vital líquido ha exacerbado la escasez de agua que afecta a agricultores del sur de Texas.
La empresa está consciente que la sostenibilidad es una cuestión integral que debe reflejarse en sus productos, pero también en sus procesos, por lo que disminuyó 4 por ciento su extracción y consumo de agua, en comparación con 2022, y el 100 por ciento del agua que utilizó fue tratada y devuelta al subsuelo contribuyendo así a la sostenibilidad hídrica.
En México, la sequía afecta actualmente a 1 mil 963 municipios, lo que representa el 79.4% del territorio nacional, con 12 estados enfrentando este fenómeno en el 100% de su área.
Al parecer Tláloc, dios mexica de la lluvia y los relámpagos, escuchó las plegarias de los habitantes del Valle de México y la Comisión Nacional del Agua (Conagua), porque entre 10 y 15 modelos numéricos de predicción meteorológica apuntan a que esta temporada será abundante en precipitaciones pluviales, por arriba de la media.
Más de 35 millones de mexicanos viven con escasez extrema de agua; arriba de 43 millones con disponibilidad baja.
