La Ciudad de México sólo trata 10% del agua residual que desecha por el drenaje, por lo que la capital tiene un gran potencial para recuperar el líquido y paliar la crisis mundial de agua potable que se avecinará en las próximas décadas.
La obra reúne un acervo documental que abarca desde la tecnología acuática de Tenochtitlán hasta las grandes obras modernas de ingeniería y control de inundaciones.
La obra reúne un acervo documental que abarca desde la tecnología acuática de Tenochtitlán hasta las grandes obras modernas de ingeniería y control de inundaciones.
La estudiante es la única mexicana seleccionada para formar parte de esta edición, que se realiza del 23 al 27 de agosto en Estocolmo, Suecia, como parte de la Semana Mundial del Agua
Millones de personas dependen de lagos saludables. Si bien sus caudales se están reduciendo drásticamente en todo el mundo, el lago Constanza y el lago Muskegon muestran que hay soluciones ante la crisis hídrica.
Con cerca de 89,800 millones de metros cúbicos retirados anualmente, México ocupa el octavo lugar de los países que más agua extraen a nivel mundial, de acuerdo con datos del Banco Mundial, elaborados con información de AQUASTAT, de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
El estrés hídrico en México se intensifica por los efectos del cambio climático, la baja eficiencia de la infraestructura hidráulica y el aumento de la demanda de agua por parte de la población y las industrias, combinación que ha reducido la cantidad de agua dulce disponible por habitante
Durante la visita, los participantes recibieron información sobre el funcionamiento de la estructura y el papel que desempeñó Zumpango dentro del sistema hidráulico que transformó la gestión del agua en el centro del país.
En el marco de su plan de Creación de Valor Compartido (CVC) y de gestión sostenible del agua, Nestlé México impulsa Oasis Nestlé como el eje principal de su estrategia hídrica, enfocado en fortalecer el acceso, uso responsable y resiliencia del agua en las comunidades vulnerables donde opera la empresa.
A ese desperdicio se suma 10 por ciento en pérdidas “no contabilizadas”, que son las fugas de agua doméstica, “donde nadie sabe (exactamente) cuánto se está perdiendo en las casas”, por ejemplo, en las goteras de las llaves del lavabo de la cocina, del baño o la regadera, así como por el denominado huachicol que existe en algunas zonas de la ciudad.
