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Lunes, 05 Marzo 2018 14:35

Crisis: México vive en el estrés hídrico

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Deben modificarse políticas públicas, generar nuevas tecnologías, establecer infraestructura hídrica y racionalizar el consumo. La gente sigue haciendo cultivos con riego, con consumos muy altos. La desalinización del agua de mar es una tecnología probada y factible

México está estresado hídricamente y seguimos sin valorar el agua, advirtió Isaac Pilatowsky Figueroa, investigador del Instituto de Energías Renovables (IER), de la UNAM.

Pilatowsky señaló, en entrevista con Crónica, que se ha llegado a la crisis por la severa contaminación de los cuerpos de agua y por el uso irracional del líquido, sobre todo en aplicaciones no humanas como el lavado de autos y el barrido de calles, que mucho se estila en el país.

Ante la visión apocalíptica de que algunas ciudades mexicanas quedarán sin agua en poco tiempo, el investigador considera que eso no ocurrirá, pero sí se deben tomar medidas para garantizar una distribución equitativa y eficiente.

Pilatowsky Figueroa dijo que el problema tiene muchas aristas, por lo que la estrategia debe tener varios ángulos, como modificar las políticas públicas, generar nuevas tecnologías, establecer infraestructura hídrica, racionalizar el agua e impulsar la cultura del cuidado del agua.

“No creo que alcancemos esas condiciones de sequedad (como en Ciudad del Cabo, en Sudáfrica), pero sí el país tiene un gran desequilibrio hídrico, donde hay zonas de lluvia en cantidad abundante y otras donde escasea, y hay cada vez más la perforación de pozos y la explotación a veces irracional de los mantos acuíferos.

“En la parte norte del país, donde además tienen producción pecuaria muy grande, los agostaderos consumen de 50 a 60 litros por cabeza, entonces a pesar de que hay crisis todos los años por sequías importantes, la gente sigue todavía haciendo cultivos con riego, con consumos muy altos y con la perforación, cada vez más, de pozos”, dijo el investigador.

A la deficiente distribución se suma la mala calidad del agua, ya que, sin respeto a la ley ambiental, persiste la descarga de aguas negras en aguas superficiales, así como de residuos químicos u orgánicos.

“Aun teniendo estabilidad hídrica, sucede que el agua no está en condiciones de poderse ingerir debido a todos los problemas derivados de la contaminación de ríos, de aguas superficiales y de aguas subterráneas por salinidad.

“Es agua que ya tiene ciertos contenidos metálicos y tóxicos, lo que hacen que prácticamente sea imposible beberla; incluso ha generado problemas de salud en poblaciones que viven cerca de ríos”, resaltó el investigador y aseveró que se requiere además que la red hidráulica crezca, en la medida que crece la población suburbana de las grandes ciudades.

Pilatowsky señaló que no hay estrategia ni recursos para atender el problema de abasto y la única medida que aplicarán las autoridades, previó, será aumentar el costo del agua, pero seguirán sin resolver la escasez.

Al preguntarle si en las zonas donde escasea el agua dulce debería utilizarse agua de mar desalada, Pilatowsky Figueroa expresó que se requiere hacer un análisis por región, porque habrá a las que se pueda llevar agua de mar desalada, pero a otras no.

Sobre el tema, Beatriz Castillo, académica del Centro Universitario Tonalá, de la Universidad de Guadalajara, señaló que la desalinización del agua de mar es una tecnología probada y factible, aunque no en todas las ciudades es posible usar agua desalada.

“Aquí en México hay ciudades donde tenemos desaladoras, sobre todo en el norte de México, en ciudades que tienen más a la mano el mar, les cuesta menos desalar el agua; hay ciudades donde no es una posibilidad traer agua de otros lugares o que no cuentan con agua superficial o subterránea, entonces tienen que desalar.

“En México tenemos muchas posibilidades de desalar porque tenemos once mil kilómetros de litorales y mucha gente viviendo cerca de las costas”, expresó.

Castillo, quien colaboró con el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA), indicó que en el país no se utiliza mucho la desalinización porque casi no se ha promovido, a pesar de que es más fácil desalar el agua que quitarle los contaminantes industriales a la que se potabiliza actualmente.

La académica resaltó que el agua desalada se puede usar para beber, siempre y cuando pase por mayores procesos para quitarle microorganismos.

Refirió asimismo que La Paz, Baja California, y Cancún, Quntana Roo, son las ciudades que tienen más desalinizadoras y mencionó que, hasta 2014, en México había 435 plantas desaladoras, principalmente particulares.

Fuente: http://www.cronica.com.mx
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