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Viernes, 04 Agosto 2017 18:51

Legado en el agua

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Dos dientes de un tiburón prehistórico hallados en un cenote yucateco no son las únicas evidencias descubiertas sobre la fauna de la era Cenozoica que habitó la Península de Yucatán antes de que emergiera del mar.

Con cientos de inmersiones en cenotes y exploraciones en cuevas de Yucatán, con fines de investigación, el arqueólogo y espeleobuzo Sergio Grosjean Abimerhi ha visto, documentado y fotografiado en las profundidades de muchos cenotes una gran cantidad de evidencias paleontológicas de la fauna prehistórica, lo cual le sirvió para la publicación de algunos libros.

La Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente (Seduma) informó, como publicamos, que durante el Conteo Estatal de Cenotes y Grutas sus espeleobuzos hallaron restos fosilizados de un tiburón prehistórico del tipo Carcharocles megalodon, uno de los depredadores más grandes del planeta. Esa especie habitó los oceános entre los períodos Mioceno y Plioceno de la era Cenozoica, hace 19.88 y 2.6 millones de años. Entre los restos fósiles hay dos dientes de la bestia marina clavadas en las rocas del cenote. Una se aprecia en un 80% y otra en 20%.

Valor

Grosjean Abimerhi señala que el hallazgo de la Seduma es muy importante porque contribuye a generar información científica sobre la existencia de la variedad de la fauna prehistórica no registrada que habitó la Península de Yucatán.

Además, la evidencia puede servir como un museo subacúatico, por lo que debería permanecer en el sitio donde yace desde hace millones de años. Pero existe el peligro de que lo roben, como ha ocurrido con muchos vestigios de la cultura maya prehispánica que estaban en aguas de los cenotes y fueron saqueados por buzos ambiciosos.

A lo largo de sus expediciones en los cenotes yucatecos ha encontrado fósiles, huesos y dientes de especies marinas y terrestres extintas desde hace millones de años, entre ellos restos de un caballo americano, una especie de camello, dientes de tiburón megalodón y otros peces des conocidos, y hasta de un sirénido, un animal prehistórico bautizado como el “sireno yucateco”.

El cenote de Kambul, en la comisaría meridana de Noc Ac, tenía la evidencia más grande de dientes fosilizados de tiburones en una cámara de una estrecha cueva subacuática, pero cuando buceó hace cinco años ya no estaban: alguien los extrajo, incluso a base de explosiones controladas y cincelazos.

“Desde los años 70 hay buzos que están robando los tesoros históricos y arqueológicos de los cenotes y cuevas”, señaló. “Han desaparecido vasijas, huesos y otros objetos que guardaban en sus aguas los cenotes. Esas piezas no tienen un valor comercial, es difícil que alguien lo compre, pero los espeleobuzos los extraen para guardarlo como un trofeo o como un tesoro invaluable”.

Exploración

“En los últimos años nuestro equipo de buzos exploró muchas cuevas y cenotes ajenos a la intromisión humana”, recuerda.

“Disfrutamos los impresionantes paisajes acuáticos que la naturaleza tiene reservados y también nos permitió testificar otros fascinantes hallazgos que celosamente custodió durante miles de años: la fauna extinta que ha perpetuado su presencia convertida en fósil. Hemos visto dientes de tiburones y sirenios preservados durante millones de años en el cenote Kambul, así como evidencias paleontológicas de especies terrestres también ya inexistentes y resguardadas bajo las celosas aguas de estos majestuosos cenotes”.— Joaquín Chan Caamal

El cenote Kambul guardaba restos fósiles de varias especies prehistóricas y de sirénidos que tenían una antigüedad aproximada de 13 millones de años y fueron descubiertos por científicos y buzos durante exploraciones realizadas a partir de 1975.

Exploración Cenotes yucatecos

El cenote Kambul guardaba restos con una antigüedad de unos 13 millones de años.

Entre esas evidencias se hallaron huesos de un caballo americano (Equus conversidens), de camélidos (Hemiauchenia macrocéfala) y armadillo gigante (Glypotherium cf. Floridanum) hallados en el cenote Canún.

Otros grandes mamíferos encontrados en las cavidades peninsulares son los elefantes (Gonphoterium), el tigre dientes de sable (Machairodus) hallado en el cenote Yaluutzil en Abalá, que posee una antigüedad de alrededor de 11,000 años; así como también el hallazgo en otros cenotes de un perezoso terrestre (Glyptodon) y tapir (Tapirus). Incluso, hay evidencias de las aves prehistóricas que habitaron la Península porque en el cenote Papakal se halló el cráneo de un murciélago extinto (Desmodusdraculae). Esta última especie, en palabras del doctor Óscar Polanco, dice Grosjean, dijo que era el segundo espécimen que se encuentra en América. El primero lo hallaron en el territorio de Brasil.

Fuente:http://yucatan.com.mx
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